jueves, 15 de enero de 2009

EL COMPROMISO POLÍTICO

EL COMPROMISO POLÍTICO
Los cristianos estamos llamados a construir una oposición férrea a todo tipo de explotación política del sufrimiento. La política del actual Gobierno, siguiendo esta lógica demagógica, ha desarrollado un “paternalismo estatal” peligroso para la salud democrática del país; sólo trata de comprar adhesiones políticas partidarias y sectoriales, con la consiguiente degradación de la dignidad de la persona humana; la democracia y un auténtico compromiso político no funcionan bajo el reinado y promoción de clientelismos.Los constantes ataques del Gobierno hacia algunos obispos de la Iglesia católica, acusándolos de politizar y usar la fe para defender intereses particulares, es una muestra clara del “cretinismo político” de las cúpulas del MAS y sus aliados, como el Movimiento Sin Miedo de Juan Del Granado. Sacha Llorenti, reiteradamente ha intentado visibilizar la presencia de católicos en el gabinete de Evo Morales; no obstante, la imagen de esos cristianos católicos en el Ejecutivo, ha sido engullida por el “materialismo histórico” de García Linera. Por consiguiente, el compromiso político que irradian dichos cristianos, no pasa más allá de una mediocre tibieza, y, esta postura, el evangelio la condena vehementemente, pues, los tibios acabarán siendo vomitados por el Señor. Este tipo de militancia cristiana, dependiente de un discurso demagógico marxista, no hace sino crear en miles y miles de cristianos en Bolivia, una desconfianza absoluta, cuando no una actitud de abierto rechazo, con respecto a la política y el compromiso político.El MAS y su visión política, no sólo ha generado en los cristianos católicos un desencanto, debido al exceso de expectativas y una deficiente concepción de lo político. En tres años de Gobierno, el MAS no ha sido capaz de llegar a las heridas más visibles de nuestra sociedad (pobreza, exclusión, desempleo, corrupción, narcotráfico, contrabando, etc.). La pérdida de legitimidad y credibilidad y la constante pérdida de sensibilidad ante el dolor humano, son los frutos de la práctica política del proyecto masista y la factura la deberá pagar el próximo 25 de enero. La situación es alarmante, si esta política tejida por el MAS se mueve dentro de los estrechos marcos de la burocracia, y ése no es el sendero por el que los cristianos esperamos que avance la democracia del bien común.Todo cristiano comprometido debe buscar la profundización democrática y una verdadera ciudadanía y militancia, desde el ámbito de los valores evangélicos y la vida cotidiana de las personas (la familia, el barrio, el partido político, el comité cívico, movimientos de reivindicación social, el colegio, la universidad, etc.). Asimismo, la finalidad del “compromiso político” de los cristianos, debe alentar la construcción de una sociedad sin explotación ni opresión, austera y solidaria, sin “patriarcados” de ningún tipo, con unas relaciones humanas gozosas y sujetas al grado más bajo posible de enajenación. Contrariamente a esta visión cristiana de la sociedad, el masismo busca la perpetuación en el poder de una casta dirigencial, estrecha mentalmente, que se cobija en las huestes cocaleras y movimientos indigenistas radicales.Tanto el Poder Ejecutivo como las hordas masistas, adolecen de una absoluta valoración ética del quehacer político, eso que en la máxima kantiana se llama “transparencia”, como virtud moral de un régimen político democrático. Los cristianos católicos y otras confesiones, debemos impulsar la presencia de cristianos en los cauces de la política y tomar una postura en ella. Los cristianos debemos aportar al mundo de la política, el nuevo estilo de político que la sociedad necesita: “alguien que ejerza el poder con vocación de servicio, pero, que sea capaz de renunciar a las ventajas del mismo; alguien que adopte una postura de cierta distancia y desapego, frente a la seducción del poder, y que no rinda homenaje a los ropajes de oscuridad y enredo con las que tiende a desenvolverse el poder”. Cuán lejos están de este estilo, ministros y viceministros del Gobierno que se dicen cristianos, que han terminado doblando la rodilla ente el ateísmo de García Linera.Hoy como nunca, es urgente, desde nuestra opción cristiana, llegar allí donde se toman decisiones fundamentales para el conjunto de la sociedad.Los cristianos podemos mantenernos firmes, perseverantes y abiertos, actuantes y creativos, en estos momentos de avasallamiento de la libertad y la justicia. Este es el don que debemos aportar los cristianos desde nuestra fe a la democracia de ahora y del futuro, si queremos ser consecuentes con el evangelio de Jesús.
Iván Castro Aruzamen,
es teólogo, filósofo
y profesor de derechos humanos.

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